La Coctelera

Freakbeat

4 Abril 2007

Ecuador Afro Latin [Borbón]

Video musical escrito y realizado por Enrique Cadaveira en Esmeraldas (Ecuador) en 1989. Música original de Héctor Napolitano. La Flor del Guayácán es una adptación libre de la novela de Nelson Estupiñan Bass 'Cuando los guaycanes florecían', que narra hechos históricos protagonizado por Los Mozos de la Manigua, en la localidad de Borbón (Río Santiago), a pincipios del siglo pasado. Las coreografías fueron dirigidas por Liberman Valencia.

Tags: ecuador, musica, video

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10 Marzo 2007

Barbara Payton: Autobiografía de una Pin-up

A mi me gusta caminar por el centro de Buenos Aires y revisar librerías viejas, donde venden libros usados. Los libros viejos me gustan más que los nuevos, no se porqué. Busco especialmente biografías y novelas publicadas a finales de los años cincuenta y durante casi toda la década del sesenta. En los cajones de ofertas, a veces encuentro libros increíbles. Después me paso horas en Google tratando de rastrear al autor y al editor. A veces no encuentro absolutamente nada. Y a veces Google me lleva a extraños websites donde encuentro datos sobre el libro en cuestión. El otro día en una librería que queda en la Avenida de Mayo y Perú, encontré un ejemplar rarísimo, que desde el momento que vi la tapa, impresa a dos colores, me di cuenta que era un libro
especial.

"I' m not ashamed" o No estoy avergonzada, de Barbara Payton. Por empezar, la edición es norteamericana y está en inglés. En la tapa, al lado de un dibujo de su rostro (con labios rojos y una expresión tipo Rita Hayworth) y debajo del título, un texto vendedor explica el contenido del volumen: Desde $ 10.000 por una semana hasta $ 5 por una noche, la increíble y verdadera historia de una chica stripper, desnuda. Encontré la biografía de una Pin-Up, impresa en 1962, en Hollywood.

Cada día me identifico más con las pin-ups. Las admiro por su modernidad, por su valentía, por su belleza, por su glamour, por sus peinados, por su ropa, por sus sombreros, por su lencería y porque quizás, de alguna manera, son un símbolo de su época: La era del be-bop, del rhythm & blues y del early rock 'n roll.

En las primera páginas me enteré que Barbara nació en Minnesotta, pasó su infancia en Texas y que llegó a Los Angeles en 1940, cuando consiguió su primer contrato con los estudios Universal. Estaba recién divorciada de su segundo marido y rápidamente se ganó la fama de chica rápida para ir a la cama, gracias a los numerosos rumores que circulaban sobre sus affairs con famosos jugadores de la escena del espectáculo y de la política, como Bob Hope, Howard Hughes, Mickey Cohen y con casi todos los actores con los que ella trabajó en los sets de filmación.

Las cosas le empezaron a ir bien en Hollywood (se ganó el apodo de "La Reina de la Noche"). Protagonizó junto a James Cagney "Kiss Tomorrow Goodbye". En su mejor momento, dos actores compitieron por su amor, Franchot Tone y el comediante de películas clase B Tom Neal. Las revistas del corazón y los chimenteros de radio le dedicaron miles de palabras a esta disputa amorosa que tuvo un primer desenlace en una discoteca de moda, cuando ambos pretendientes se cruzaron. Tone le pegó dos puñetazos a Neal. El primer golpe impactó en la nariz y el segundo se estrelló en la mandíbula. Neal estuvo 18 horas en coma por culpa de esa paliza.

Yo creo que todas las mujeres fantaseamos alguna vez con presenciar un duelo entre dos galanes, que quieren llevarnos al altar y que juran hacernos felices por el resto de nuestras vidas. De todos modos, sospecho que Barbara tenía algo especial que provocaba que los hombres se golpeen. Una noche, cuando terminaba la fiesta de promoción de su film "Bride of the Gorilla" seis cowboys ebrios se trenzaron a golpes de puño en una feroz batalla para determinar quién de ellos iba a dormir con Barbara en la lujosa suite de un hotel de Las Vegas.

Finalmente se casó con Tone, El matrimonio duró 54 días; se separó y volvió con Neal. Yo no puedo explicarles todas las veces que pedí pizza para darme cuenta que lo que realmente me gusta es la comida china, por eso la entiendo perfectamente. Yo, en el lugar de ella, también me hubiera quedado con Neal (una foto en blanco y negro de un cuarto de página lo muestra musculoso y fornido, luciendo un traje de baño - a mi los muchachos me gustan así - ).

Durante su convivencia con Neal, ella no tuvo tiempo para decidir si se iba a dedicar a las pastillas o al licor. Barbara consumió todo lo que se le cruzó por delante y abundantemente. A medida que avanzo con la lectura de la autobiografía me identifico más con ella. Pienso que ambas utilizamos distintas tinturas para pintarnos el pelo, pero ambas tenemos los mismos (verdaderos) colores.

Hacia 1955, su carácter compulsivo, su audacia y sus problemas económicos quedaron en evidencia cuando fue detenida por entregar cheques sin fondo. Después del colapso de su convivencia con Young (ella realmente tomó una buena decisión al
alejarse de Young, porque poco tiempo después, mi admirado musculoso y fornido fue acusado de asesinar a su tercera esposa) fracasó en su intento de casarse por cuarta vez y fue detenida por prostitución en un elegante bar de Sunset Avenue, en 1962.

En 1963 decidió publicar la historia de su vida en un volumen de 250 páginas (mi hallazgo en un cajón de ofertas de la Avenida de Mayo). Vendió el original a una editorial de la ciudad de Los Angeles por 1000 dólares, equivalentes a 100 botellas de licor barato. En el prólogo Barbara escribió: "Salí con todas las estrellas masculinas de la ciudad. Ellos querían mi cuerpo y yo necesitaba sus nombres para triunfar en mi carrera. Mi foto estuvo impresa en la primera página de todos los diarios del país. Hoy vivo en un departamento infectado de ratas, sin nada a mi nombre. Bebo mucho vino tinto. El poco dinero que gano para pagar la renta viene de
viejos residuos, de la poesía y de hacerle favores a los hombres. Esto les suena deprimente? Les da náuseas? Yo no estoy avergonzada".

A partir de aquí, los datos que tengo son vía Google: Barbara dormía eventualmente en paradas de bus. Sus problemas con la ley se hicieron cada vez más frecuentes: fue arrestada por alcoholismo y por provocar desordenes en la vía pública varias veces. En un confuso incidente, fue acuchillada y tuvieron que aplicarle 38 puntos de sutura. Entre el 63 y el 65 el actor Dennis Hopper confesó haber tenido encuentros sexuales con ella en un privado ubicado en la parte posterior de un bar de la calle Hill, en Hollywood. Hooper prometió ayudarla a volver a su carrera actoral. A esa altura de su vida, su enfermedad mental, su alcoholismo y su adicción a las drogas definían una realidad muy triste y dura para Barbara. A pesar de todo eso, su personalidad fogosa - o quizás su amor - le permitió conseguir unos pequeños papeles de extra en la famosa película Easy Rider, a cambio de favores sexuales (handjobs).

Lamentablemente, la Reina de la Noche, la chica de la personalidad fogosa terminó su vida de la misma manera que la vivió, a la edad de 39. Murió por el fracaso de su corazón y de su vida, dejando su cuerpo en condiciones tan deterioradas que las autoridades tardaron dos días en saber quien era (o había sido) ella. Yo prefiero recordarla de ésta manera :

via wincofon

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7 Febrero 2007

Vuelve Stephen King en formato novela gráfica

La Torre Oscura" ("The Dark Tower"), de Stephen King, es una obra monumental que cuenta la historia de un cowboy obsesivo que busca una cruz misteriosa. Fue escrita a los largo de 22 años y está integrada por siete novelas, algo así como 4.272 páginas de aventuras. Pero lo más increíble de todo esto es que los fans de King aun quieren más.

Y ahora van a tener más, aunque en ésta oportunidad King propone un nuevo lenguaje que quizás pueda asustar a muchos de sus viejos lectores. "La Torre Oscura: El Nacimiento del Cowboy" ("The Dark Tower: The Gunslinger Born" ), editado por Marvel Comics, será lanzado al mercado la semana que viene en formato novela gráfica o comic, y para celebrar esta nueva edición, más de cien puntos de venta a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos abrirán sus puertas el próximo martes seis de febrero a la medianoche, para satisfacer la demanda de los ansiosos fans. Más allá del interés que despierta éste lanzamiento, King sabe que va a tener que convencer a sus "viejos" lectores que los comics no solo existen para ser consumidos por el público juvenil.

"Estos comics no son comida chatarra, son algo delicado" dijo King, "Sushi para la mente, si ustedes quieren. Ustedes tienen que aprender a lear comics para adultos, que actualmente son novelas gráficas, algo así como un híbrido comic/novela... y ustedes deben entregarse a ésta experiencia que implica aceptar la idea que van a tener que trabajar un poco, como lo hacen con una buena novela".

Como en sus novelas, la movida de Stephen King al comic está cargada de intrigas. La saga de "La Torre Oscura" terminó en 2004 de una manera imprevista. Algunos fans protestaron por cierta incoherencia en las páginas finales respecto del destino del héroe, Roland Dechain (un héroe nómade, mágico y mutante, armado con dos revólveres Winchester).

El nuevo proyecto "Torre Oscura" le ofrece una chance a King para "corregirse", según la opinión de Jud Meyers, propietario de Eath-2 Comics, en Sherman Oaks, uno de los retailers que abrirá el próximo martes a medianoche para vender el comic.

"Con el último final de la novela, quedó una sensación como de que podría estar bromeando, y eso le agrega interés al comic" dijo Meyer. "Esta es la primera experiencia de Stephen King en éste leguaje propio de la cultura pop , y hay mucha excitación. No he visto nada como éste lanzamiento en comics, será un evento al estilo Harry Potter".

"Vamos a venderle a gente que habitualmente no compra comics. King es parte de una camada de escritores que está fuera dl mundo del comic y que ahora está entrando en la escena".

Novelistas. directores de cine y guionistas de televisión se están interesando por la industria del comic. Por ejemplo Joss Whedon, autor de la serie de televisieon "Buffy la cazavampiros" (Buffy the Vampire Slayer), que terminó de emitirse en 1997 después de siete temporadas,
mas allá de sus conflictos irresueltos y de su gran audiencia. El mes que viene Whedon lanzará "Temprada 8" en las páginas de Dark Horse Comics. Whedo hizo algo similar cuando los caracteres de su programa de TV de ciencia ficción "Firelly" se mudaron a la película "Serenity" (2005) y una serie de comics hizo de nexo narrativo entre el film y los episodios televisivos. La misma táctia fue utilizada por J. Michael Straczynski cuando llevó "Babylon 5" desde el canal TNT al comic.

Como es popular Whedon entre los amates de la ciencia ficción, King es quizás la marca mas fuerte dentro de la cultura de masas norteamericana ("pop culture"), por eso es que Marvel y los retailers esperan que el lanzamiento de "La Torre" provoque un momento ;especial para el consumo de comics (los comics han perdido terreno en la era de los video juegos). La Torre Oscura tiene una impresión inicial de gran volumen, y la primera edición espera vender 200.000 copias, de acuerdo a la expectativa de Dan Bucley, editor de Marvel Comics.

Stephen King promete muchas sorpresas en el unviverso de la serie "La Torre Oscura", que fue dibujada por el artista Jae Lee. "Esta es, en algún sentido, una historia original, interesante en sí misma" dijo King en una entrevista vía e-mail. "Esto no es solo una manera de volver a contar los libros que ya han sido escritos. Los libros sirven como una plataforma de lanzamiento, pero el vuelo es hacia un nuevo territorio. La gente que tiene curiosidad sobre el Rey Crimson encontrará cosas interesantes. Y espero darles algunas pesadillas".

Pero cuantas de estas nuevas pesadillas fueron soñadas por el propio King? El escritor de comics Peter David tiene un crédito como guionista, y Robin Furth, el "asistente de recursos" de King, también tiene crédito. El nombre de King es el que está impreso con las letras más grandes en la portada del comic, pero él mismo reconoce que el contenido de la obra es en colaboración.

"Ellos - Marvel y especialmente Robin Furth, que trabajó conmigo en los últimos libros de "La Torre",- quebraron la simple historia que podría ser llamada "Un cowblog adolescente y su crecimiento" dijo King. Lasbase está en el "Mago y Espejo" (Wizzard and Glass), el cuarto libro de "La Torre", la única novela de la serie que podría ser considerada "independiente"

Modifiqué sus estructuras, y tuve la posiblidad de juguetear con los diálogos y las narraciones de cada novela antes de enviarlas a imprimir. Nunca le dije a nadie qué o cómo dibujar. Yo conozco mis limitaciones".

Lo que no tiene límite es al apetito del público por el trabajo de King. Actualmente está trabajando simultáneamente en tres novelas (un manuscrito resucitado de 1970 titulado "Niebla" (Blaze), un trabajo nuevo titulado "Duma Key", otro episodio de El Talismán, con Peter Straub. También escribe una columna semanal para Enterteinment Weekly y supervisa las adaptaciones de Hollywood de su trabajo, que en éste momento incluye un film de Frank Darabont titulado "The Mist" (La Bruma) y una miniserie de televisión de "El Talismán".

A pesar de todo eso, KIng dice que es algo especial revivir a Roland Deschain of Gilead, el cowboy de "La Torre". "Roland of Gilead fue visto originalmente como una especie de versión fantástica de "El hombre sin Nombre" (The man with no name) de Sergio Leone" dijo el autor. "Gradualmente, a medida que la novela progresaba, Roland se hizo más complejo y más humano. Quizás, en ésta época, esas cosas signifiquen lo mismo".

Traducción de Enrique Adrian Cadaveira

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17 Junio 2006

Arte Pop en Buenos Aires

A principios del tercer milenio, los años sesenta y el arte pop se encuentran en el centro de la escena cultural.

Quizás la distensión provocada por el afianzamiento del nuevo orden mundial posterior a la segunda guerra y la rápida aceptación por parte de los mercados de los “nuevos electrodomésticos" (como el televisor a válvulas, la radio a transistores y el tocadiscos winco), colaboraron para instalar una nueva cultura de la imagen asociada a una idea de consumo.

El arte pop no podría ser explicado sin relacionarlo con un contexto tecnológico que se manifiesta con el crecimiento de la información y de los nuevos medios de comunicación social.

El arte pop modifica o cambia la idea de arte plástico (tal como se entendía en la tradición académica o "beaux arts"), hacia un sistema integrado por un sujeto visual, un objeto visual y un código de comunicación. Las primeras señales de televisión abierta "comunicaron" una nueva imagen de la sociedad y de sus productos de consumo masivo a audiencias ávidas de conocer las "nuevas tendencias culturales" (en argentina este fenómeno coincide con el gobierno del general Peron; quien funda canal 7, primera señal de TV -estatal- argentina).

Plásticos figurativos y abstractos discutieron desde principios del siglo XX la relación de la "obra de arte" con la "realidad". El pop-art dejo atrás esa discusión porque demostró que el arte plástico reproduce o representa signos y no objetos o cosas (antes de la "obra" no existe una realidad visual que no haya sido previamente "simbolizada" por una cultura, por intermedio de un lenguaje).

Este ultimo enunciado derriba al "objeto plástico", eje teórico de la tradición académica; e instala en su lugar a un sujeto visual que establece relaciones con productos industriales intangibles o electrónicos (como las señales de radio y de TV), y con productos tangibles y concretos (como cuadros, latas de sopa de tomate, sillones u otros objetos "diseñados").

Los artistas pop nacieron influenciados por las imágenes del cine y de la publicidad; y las relaciones que se establecen entre la industria, la sociedad y el consumo se ubican en el centro de su reflexión.

El pop-art es un movimiento artístico que reivindica a los productores de la cultura popular, y tiene la pretensión de que sus productos sean consumidos masivamente. Quizás es por esta razón que muchos intelectuales "de elite" (serios y cultos), consideran al arte pop como un sinónimo de vulgaridad y de "kitch".

Los artistas pop revalorizaron las señales de transito, los carteles y afiches publicitarios, el erotismo de objetos y personas (sex appeil), el glamour del cine y los desfiles de moda, todos los ritmos de la música popular, las tapas de los discos de vinilo y las historietas o comics entre otros fragmentos de discursos o lenguajes urbanos y cotidianos. Para comprender la obra pop es necesario entender los codigos visuales y los sonidos que una determinada sociedad emplea para comunicarse diariamente.

Un sistema visual es un cuerpo de información estructurado, el objetivo de su construcción es el entendimiento y la explicitación de un conocimiento referido a los objetos visuales de nuestra experiencia diaria. Aquí, la idea de sistema esta ligada a la organización racional de una materia.

Según Roland Barthes, el sistema de la lengua es el modelo respecto del cual se miden el resto de los sistemas sociales de significación. Si consideramos la producción de una "obra de arte" desde este punto de vista, podemos pensar como posible una gramática de la pintura, de la moda, del comic, del cine o de la música, que se proponga el estudio sistemático de la organización de sus significantes (sus aspectos formales o expresivos).

Distintos autores acuerdan que el origen del arte-pop hay que buscarlo a finales de los años cuarenta dentro de los estudios de los fotógrafos, ilustradores y pintores cercanos a los "art directors" de las agencias de publicidad londinenses. Durante la década del cincuenta estas ideas relacionadas con la codificación de la sociedad de consumo se transladaron a NYC , San Francisco y Los Angeles.

El pintor y diseñador argentino Tomas Maldonado hace referencias a estos temas en alguno de los artículos publicados en su libro titulado Vanguardia y Racionalidad, editado por Gustavo Gili (Problemas actuales de la comunicación -1953-, El diseño y las nuevas perspectivas industriales -1958-, Comunicación y semiótica -1959-, Educación artística y comunicación de masas -1959-, Diseño sexo y control -1962-).

En la argentina, a mediados de los años sesenta, al pop-art se lo relaciona con el departamento de artes visuales del Instituto Torcuato Di Tella, donde intercambiaron experiencias pintores, escenógrafos, diseñadores y músicos. El Di Tella no fue el único lugar donde se habló de arte-pop cerca de las orillas del Río de la plata. En 1963 el arquitecto César Jannello, profesor de la asignatura Vision en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, invita a Oscar Masotta a sumarse a su cátedra para investigar aspectos teóricos del diseño y la arquitectura en la línea de los nuevos estudios de los lenguajes. Promueven encuentros entre arquitectos, semiólogos, psicoanalistas y linguistas, y trabajan en el proyecto de fundación del Centro Superior de Arte de la Universidad de Buenos Aires.

Jannello y Masotta junto a Juan Carlos Indarts introducen en Buenos Aires textos de Greimas, Levy Strauss, Chomsky, Jackobson y Lacan. En 1967 Masotta publica su ensayo "el pop-art" en la colección Nuevos Esquemas de la Editorial Columba. Este texto incluye las conferencias dictadas en el Instituto Di Tella, las que dictó en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y su experiencia de investigador en la Facultad de Arquitectura. Masotta ensaya en ese libro un análisis crítico del movimiento pop y de sus artistas más representativos.

Analiza los trabajos de la llamada segunda ola de la escuela de Nueva York, un grupo de artistas integrado por Lichtenstein, Segal, Weselman, Rosenquist, Jones, Warhol,Dine, Indiana, Oldenburg y el ingles Dine entre otros. También analiza obras de plásticos argentinos como Ruben Santontanin, Marta Minujin, Delia Puzzovio, Carlos Squirru, Juan Stopani, Renart, Wells y Maza, por aquel entonces residente en NYC.

Masotta realiza un análisis de tipo semiológico para detectar los códigos y las significaciones que poseen las obras de estos artistas. Intenta definir invariantes para la obra pop y lo hace utilizando relaciones de presencia-ausencia y de contancia-variación. Distingue "pares de oposición" integrados por surrealismo y psicoanálisis por un lado, y pop y semántica por otro.

Masotta se pregunta que es lo que esta comunicando el Pop_Art a la sociedad norteamericana de los años sesenta: tal vez este comunicando el final del "american dream" mito progresista que creció durante todo el siglo XX y se derrumbó en Vietnam; quizás también se refiere irónicamente a una sociedad "democrática, plural y no jerarquizada". Si se reconoce que en EEUU siempre existió (y existe) una lucha permanente por el poder y la jerarquía, la concurrencia de intereses y la valorización del prestigio, en su opinión la sociedad norteamericana, a nivel de sus instituciones, ignora su estructura social.

Los artistas pop fueron entonces quienes se encargaron de poner en evidencia esa ignorancia. También introdujeron un nivel de critica social haciendo explícitas las modalidades de consumo de todos los productos industriales (los culturales como los comics y los LP y los del supermercado como las latas de sopa y los protectores diarios). Para Masotta el pop-art es metalinguistico, porque no representa las cosas sino las representaciones de las cosas.

Roy Liechtenstein(1923/1997) toma los códigos de la historieta y los lleva a sus pinturas. Las imágenes de imágenes de Lichtenstein evocan las emociones que provoca la viñeta del comic, la codificación que el autor del comic ya ha realizado sobre el mundo y su potencia visual y comunicacional.

Este artîculo fue elaborado en base a textos de cátedra publicados por el arquitecto Enrique Cadaveira entre 1983 y 1987, en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires.

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21 Septiembre 2005

El Rock del Piruchero

1.

Piruchero está acostado en el diván del consultorio mirando el techo. No dijo ni una palabra desde que empezó la sesión. Piruchero siempre tarda en empezar a hablar (se toma los primeros diez o quince minutos para reflexionar mirando el techo). Esta es la tercera sesión desde que inició la terapia y el gordo nunca estuvo muy cómodo en ese diván ni en ese consultorio, sentía los ojos de la terapeuta clavados en su cabeza. De pronto la Psicóloga dejó su poltrona de cuero negro y se sentó en el borde del diván; le desprendió todos los botones de la camisa y empezó a darle besitos en el pecho. El Piruchero primero se sorprendió, pero luego aprovechó la situación para subirle la minifalda y mirarle la bombacha negra.

Piruchero es un gordo que se desempeña profesionalmente como chofer de autos de alquiler (él se considera a sí mismo un “remisero”). En sus treinta y nueve años nunca había mantenido relaciones sexuales con ninguna mujer y por ese motivo decidió iniciar un tratamiento psicológico. Ambos se desnudaron rápidamente. El gordo le abrió las piernas a la psicóloga, arriba del diván tapizado con una cuerina símil piel de leopardo, y la miró con gran curiosidad.

Piruchero nunca había estado tan cerca del sexo de una mujer. Vio muchas fotos en revistas y en la web, pero nunca había visto una vagina así, en vivo y en directo, tan cerca de su nariz. Esta situación completamente imprevista le provocó una gran excitación (al gordo se le puso dura como una roca). La Psicóloga es psicóloga psicoanalista de orientación lacaniana y experimeta audaces técnicas terapéuticas con sus pacientes.

- Póngamela bien adentro, que me gusta, dijo excitada, sin perder el tono profesional y académico que la caracteriza. El gordo la escuchó pero no dejó de chuparle las tetas. La Psicóloga se quejó por la torpeza del gordo y por sus rudos modales, pero igual se acomodó arriba del diván y lo miro lascivamente, invitándolo a penetrarla.

Piruchero introdujo su pene con fuerza en la húmeda concavidad de la lacaniana y empezó a mover bruscamente su pelvis, para adelante y para atrás.

- No acabe! gritó la licenciada. Se desprendió del gordo y corrió hasta un mueble chino que está frente al diván. Abrió una de las puertitas laqueadas y sacó un papel metalizado mientras el gordo se apretaba los huevos para no eyacular. La Psicóloga abrió cuidadosamente el papel que contenía un polvito blanco y brillante. Metió la nariz en el papel y aspiró profundamente.

- Huela esto que está rico! El gordo la imitó sin saber bien porque lo hacía, ni tampoco sabía qué era ese polvo, aunque sospechó que se trataba de una sustancia tóxica.

Por el ventanal del consultorio entraban los ruidos de la avenida Las Heras: las bocinas de los autos y de los colectivos, una lejana sirena de ambulancia y el sol de la tarde porteña.

El diván cruje por el peso de los dos cuerpos balanceándose. La merca los colocó en un estado de tal dureza que el polvo se hizo interminable, salvaje y perverso. Las uñas de la psicóloga dejaron surcos rojizos en la espalda grasienta del gordo, de la que brotaba una transpiración espesa y olorosa que impregnaba todo el consultorio.

Cuando Piruchero alcanzó el orgasmo vio estrellas rojas y verdes girar muy velozmente dentro de sus ojos, sintió pinchazos en la nuca y sus rodillas vibraron fuera de control. El gordo se masturbó diariamente durante más de veinte años sin sospechar nunca una sensación de placer y felicidad como la que el sexo de la psicóloga le dejó en todo el cuerpo. El remisero ahora está conmovido, emocionado, sensibilizado y agotado.

- Gracias… mi amor, alcanzó a decir mientras sus ojos se llenaban de lagrimas y besaba tiernamente la mejilla de la Psicóloga.
- No debería decir eso, señor Piruchero. Usted es mi paciente y no debe confundir el tratamiento con sus sentimientos, ni con sus afectos. Hoy empezó a dejar de ser un gordo imbécil, y eso no es poco por las pocas sesiones que tomó desde que inicio la terapia.

Sonó un teléfono celular. La psicóloga se disculpó y atendió (todavía estaba un poco agitada). El gordo se vistió sin apuro y el consultorio de a poco se volvió a parecer a un consultorio. Antes de irse la Psicóloga le recordó al Piruchero que le adeudaba honorarios del mes anterior. El gordo se hizo el boludo, saludó con un escueto -hasta el jueves- y se fue.

La Psicóloga terminó de acomodarse la ropa y se dirigió hacia su escritorio de vidrio con estructura de caños metálicos esmaltados de negro. Prendió su notebook Sony Vaio y se conectó a la internet. El gordo se olvidó un zoquete abajo del diván. Cómo podría interpretar eso?

Volcó todo el contenido del papel metalizado arriba del vidrio, dibujó unas líneas con la ayuda de su tarjeta de crédito Visa y las aspiró ruidosamente, mientras el logo de Yahoo aparecía en la pantalla del monitor. Luego abrió otra puerta del mueble chino y sacó una botella de Chivas Regal. Se sirvió y lo tomó sin hielo en un vaso de vidrio ámbar. Después se metió en el baño y se duchó. El gordo vuelve el jueves a las quince y cuarenta, pensó. La Psicóloga tiene los ojos almendrados y los labios delgados, usa el pelo negro y corto, es atractiva, sensual y se perfuma con Allure de Chanel.

2.

El Piruchero abandonó el consultorio de su psicóloga confundido. No sabía si la amaba como no amó nunca a ninguna mujer, o si la odiaba por ser tan puta y tan cara. Pensó también en buscar un analista de sexo masculino para tratar sus serios problemas más racionalmente.

- y si le propongo casamiento a la licenciada? … todas las minas serán como esta psicóloga?... que loca de mierda!

Piruchero divagaba y caminaba por Coronel Díaz en dirección a la avenida Santa Fe. El gordo estaba contento y pensaba en contarle a sus amigos de fútbol cinco lo que ocurrió en el consultorio .Inmediatamente sospechó que sus amigos no le creerían nada y le pedirían que la corte con eso de ver tanta pornografía en internet. El gordo se pasaba horas en los cyber-cafes mirando sitios de contenido sexual y pornográfico. Piruchero es blanco de ácidos chistes sexuales por parte de sus amigos y compañeros de trabajo por sus dificultades para relacionarse con mujeres. Entró a la disquería Musimundo del shopping Alto Palermo a mirar las novedades en CD.

Piruchero se compró un compacto de Madonna. Lo pagó en la caja número tres y una chica uniformada sin sonrisa se lo entregó adentro de una bolsa de polietileno blanca graficada con el logo de Musimundo, junto a una factura por el importe del disco. El gordo salió de la disquería mirando su propia imagen, que se reproducía simultáneamente en mas de veinte monitores Sony de 17 y 19 pulgadas, alineados y apilados delante de la góndola de scanners e impresoras Epson.

El remisero abandonó el shopping y bajó directamente a la estación Bulnes de la línea D de subterráneos. Utilizó las escaleras mecánicas y una vez que llegó al anden se entretuvo mirando las imágenes transmitidas por la señal de SubTV. En el monitor veía al cómico Juan Verdaguer, de smoking y moñito, sentado en un taburete, hablándole muy seriamente a la cámara.

- El humor tiene tres temas fundamentales: la exageración, el grotesco y las suegras, y hablando de exagerados, yo tengo un amigo que se llama Lucas, que era tan tímido pero tan tímido que nunca se animo a darle un beso a su novia, nunca se animó ni siquiera a darle le mano y mucho menos a abrazarla. Un día se casaron y se fueron de luna de miel a Mar del Plata. Cuando estaban llegando, y las luces de la ciudad se veían a lo lejos, Lucas le apoyo la mano a su mujer en la rodilla (ella tenía puesta una pollera corta). - Lucas, ahora que estamos casados, si queres podes ir un poco más lejos. Pasaron la luna de miel en Necochea.

La imagen de video se congeló, el subte llegó a la estación, el gordo se subió en el primer vagón y se sentó. El chiste de Verdaguer le hizo recordar a su psicóloga y su psicóloga le hizo recordar que hacía apenas una hora había cogido por primera vez en su vida. Todavía no lo podía creer. Debutar en el sexo a los treinta y nueva años podría considerarse un debut tardío. OK, pero habría que considerar que desde los trece años el gordo entrenó solitariamente, con constancia y esmero para que su primera vez fuera como fue: grandiosa. Al remisero le quedaban algunas dudas, pero sospechaba que ese polvo blanco y brillante que la Psicóloga le convidó cuando cogían era cocaína.

El subterráneo circula por las entrañas tibias de la Ciudad de Buenos Aires en dirección al Rio de la Plata. Oficinistas, ejecutivos, empleadas, estudiantes y vendedores ambulantes comparten el vagón con el remisero. Un viaje urbano cuyo ticket (una tarjeta magnética), cuesta apenas un cuarto de dólar. Unos metros mas arriba del túnel, sobre el asfalto gris de la avenida Santa Fe circulan miles de autos en la misma dirección que ese subte.

3.

El baño es una nube de vapor. Un conjunto Caro Cuore de algodón celeste con vivos blancos y un protector diario fabricado por el laboratorio multinacional Johnson & Johnson esperan a la Psicóloga al lado de un toallón color rosa y de una bata del mismo color. El baño de ese departamento es alto, luminoso y esta completamente revestido de cerámicos blancos y negros en hileras horizontales sucesivas. Unas estatuillas egipcias que representan a los campesinos del Nilo en la época de Cleopatra decoran el baño. Las esculturas son de color marfil y están colocadas arriba de pequeños estantes de mármol blanco. El inodoro es negro y el bidet blanco.

Mientras se seca el pelo con un secador eléctrico, la psicóloga repasa mentalmente las actividades de las próximas horas: terminaría de redactar una monografía para el seminario de post-grado que esta cursando en la facultad de humanidades. Su maestría es sobre psicoanálisis y pedagogía (la psicóloga rastrea textos de Juan Carlos Indarts, un colaborador de Masotta, que publicó muy poco y tuvo una exitosa carrera académica durante los años setenta). Pensaba terminar de corregir la nota sobre web logs y comunidades online que le reclamaba con insistencia de un mail diario el editor de La Neurosis.

La Neurosis es un periódico en formato tabloide que se distribuye gratuitamente en hospitales y clínicas de la Ciudad de Buenos Aires, editado por un grupo interdisciplinario de intelectuales que impulsa el debate sobre la despenalización del consumo de tóxicos y estupefacientes en la Argentina y sobre la drogadependencia y su problemática social y jurídica. La Psicóloga, más que ganas de redactar y corregir notas, tenía ganas de tomarse otro Chivas. El scotch le recordó al gordo remisero por un segundo, y durante ese segundo le dolieron las tetas.

- Qué gordo bruto- pensó.

Salió del baño, cruzo el hall decorado con piezas geométricas de vidrio esmerilado y entró al consultorio. Eligió un viejo vinilo de Elvis Presley editado por RCA-Victor y lo hizo girar en una bandeja Technics. Se sirvió otro whisky y decidió ir al Morocco, un bar moderno del microcentro. Esa noche tocaban en el Morocco los Fascinados por el brillo. La lacaniana prendió el teléfono celular Nokia, buscó el número del radiotaxi en el display y apretó el send.

- Vamos hasta Hipólito Yrigoyen y Tacuarí- le dijo al taxista. La psicóloga eligió un vestido muy corto, con escote y transparencias. El taxi cruzó rápidamente la ciudad y la dejó en la puerta del bar. Aun era temprano. El DeeJay ambientaba con música lounge, un house sutil y bien elaborado con música de bandas pop de los ochenta . Todas las camareras del Morocco son travestis. Esta característica define la onda del lugar. Ellas están muy producidas y son muy atentas y simpáticas (inclusive se dejan toquetear un poquito para mejorar la propina). En la barra estaban Lalo Mir y la negra Vernacci, bebiendo, mostrándose y demostrando su histrionismo.

La psicóloga se sentó en una mesa y pidió un whisky doble sin hielo. La música empezó a sonar mas fuerte y las luces del bar se esfumaron. Un poderoso haz de luz amarilla proyectada por un reflector descubrió la silueta de un tipo joven esbelto y pelirojo, vestido con un traje de corte moderno tipo Armani, con sobretodo y sombrero. Se movía con un look recio y andrógino (onda David Bowie).

Una performance para amenizar la espera, pensó la chica psi, mientras bebía su escocés. El colorado se movía al ritmo de una versión remixada de Suterday Night Fever; había perdido el sombrero, el sobretodo, el saco y sus movimientos eran cada vez más sensuales, pero no se vulgarizaba. Se sacó el cinturón de cuero con tachas metálicas y empezó a jugar con sus pantalones amplios y muy pinzados. Tenía pinta de ser un chico adinerado por su estilo elegante y su actitud arrogante .

El performer dejó caer sus pantalones hasta la altura de sus tobillos para mostrarle al publico unos portaligas y unas medias red negras que cubrían sus piernas musculosas de jugador de fútbol (arriba lucía una impecable camisa rosa con gemelos dorados y un moñito azul eléctrico). Esa imagen gay le gusto a la psicóloga, que aplaudió con ganas el final de la actuación. El rubio le dedico una mirada y se fue por atrás de un telón.

El tercer whisky la hizo sentir más metida en el clima festivo y sexual del Morocco. En el salón donde iban a tocar los Fascinados por el Brillo había movimientos: entraba y salía gente con equipos, instrumentos y cables. Las camereras no paraban de distribuir alcoholes finos mezclados en vistosos cocktails, servidos en elegantes copas ornamentadas con guindas, frutillas y rodajas cítricas. El DeeJay hizo sonar la música grabada en el ultimo compacto de FatBoy Slim.

4.

Piruchero se gana la vida manejando un remise. Trabaja entre doce y catorce horas diarias, de las cuales siete u ocho está al volante de su Peugeot 405 gasolero, que tiene aire y dirección. El remisero va y vuelve al aeropuerto internacional de Ezeiza varias veces por día. La piel de las tetas de la psicóloga y su blandura no le recordaban ningún tacto conocido (el gordo no podía dejar de pensar en la ultima sesión de su tratamiento psicoanalítico).

Se bajo del subte en la estación Diagonal Norte y caminó en dirección a la salida. La cochera donde está estacionado el remise del Piruchero queda en el tercer piso de un garaje ubicado en Esmeralda y Sarmiento. El gordo saludo al empleado de la caja y subió por la escalera a buscar su Peugeot. El remisero prendió su radio Movilink, se reportó a la base y el operador de turno le dijo que estaba todo tranquilo y que podía tomarse su tiempo para llegar al (el próximo vuelo estaba anunciado para dentro de noventa minutos).

- Tengo tiempo para comer algo antes de empezar a laburar - pensó, mientras circulaba por Leandro Alem en dirección a la autopista 25 de mayo. El Peugeot transitó por la autopista hasta la intersección de Richieri y General Paz, donde se detuvo en una estación de servicio Shell. En el shop de la gasolinera el Piruchero pidió una hamburguesa, una cerveza y una birome. Se le ocurrió algo interesante para publicar en internet sobre su experiencia de esa tarde con su psicoanalista.

Negar la sucesión temporal / negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. / Nuestro destino no es espantoso por irreal; / es espantoso porque es irreversible y de hierro./ El tiempo es un río que me arrebata, / pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; / es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. / El mundo desgraciadamente, es real; / yo desgraciadamente soy el Piruchero.

El gordo siempre pensó que se iba a levantar una minita copada en el chat, o en la columna de comentarios de algún weblog. Sin embargo, lo máximo que había conseguido hasta ese día fue tocarle las tetas a una gorda descerebrada y morbosa, que accedió a encontrarse con él en un bar de Villa del Parque. Piruchero siempre quiso que las chicas vieran en él a un redactor viril, creativo como Manuel Puig, sexy como Antonio Banderas y valiente como Maxwell Smart (estaba seguro que sus textos le daban una imagen de antihéroe post-moderno).

- A las minas les importan las relaciones metafísicas del espacio y el tiempo, o solo piensan en tener una banana apretada entre las piernas? - el gordo reflexionaba mientras conducía su Peugeot por la autopista, en dirección al aeropuerto. Las dudas existenciales que lo asaltaban le impedían disfrutar a pleno esa noche de verano, la noche de su debut sexual. Recordó a su psicóloga y se puso de buen humor.

Prendió la radio-casette Philips de su auto y sintonizó la señal de la FM Urquiza que en ese momento pasaba una versión del conocido standard de Parker "Night en Tunisia" interpretada por el combo de Charlie Mingus, donde Chet Baker toca la trompeta. El gordo manejaba y miraba el cielo estrellado de La Matanza. Una luna bonaerense y suburbana alumbraba la autopista. Por arriba del Mercado Central vio pasar un avión que disparaba luces violetas y rojas.

El gordo pensó que el piloto de ese avión estaría mirando la ciudad como una alfombra repleta de puntitos brillantes; desde La Plata hasta el Tigre: miles de ordenadores prendidos, conectados y comunicados por destellos de luz, que rebotan en los espejos de los satélites que las compañías de telecomunicaciones multinacionales ponen en órbita y hacen girar alrededor del Ecuador.

El solo de trompeta de Baker fue glorioso, como su polvo.

5.

La Psicóloga agarró su monedero-carterita y fue hasta el sanitario. En el Morocco, como en casi todos los bares modernos no hay sanitarios por sexo, los toilettes se comparten por todos los sexos (es muy difícil distinguir los sexos entre los habitues del Morocco). La Psicóloga abrió la puerta del baño y sorprendió al pelirrojo performer (que había actuado hace unos minutos) besándose apasionadamente con un gordo vestido con un traje de lana verde agua, una camisa beige y una corbata de seda al tono. La pareja no se inmutó y siguieron con lo suyo, después de mirar de reojo a la lacaniana.

La Psicóloga pensó que ese sanitario estaba muy concurrido como para tomarse una línea. Sacó de la carterita un lápiz de labios y se retocó la pintura de la boca. La chica psi salió del baño mientras sonaba el corte de difusión del ultimo disco de Emanuel Horvilleur. En el bar se respiraba una atmósfera festiva. El Morocco estaba repleto, había gente por todos lados y de un momento a otro iban a tocar los Fascinados por el Brillo.

La psicóloga sonreía y coqueteaba con todos los tipos que la miraban. De pronto se apagaron las luces y por unos segundos solo se escuchó el murmullo del publico en la oscuridad. Un reflector iluminó a cuatro tipos cuarentones que entraron por un costado del escenario. Un pelado con arito se sentó atrás de una batería Pearl negra; un flaco de camisa violeta y barba de un par de días tenía colgada una Gibson Les Pauls negra. El bajista lucía una remera blanca con la cara del Capitán Piluso estampada en azul; usaba anteojos negros y tenía un Rickembaker de cinco cuerdas. El ultimo fascinado entró con un clarinete agarrado con las dos manos, se acercó al micrófono y dijo:

- Este show está dedicado a las chicas atorrantas que bailan hasta el amanecer-

Inmediatamente marco la velocidad del tema contando hasta cuatro y la banda arrancó con una vibrante versión funker de la cumbia "El Orangután" de Chico Novarro .

- …El orangután y la orangutana, el orangután y la orangutana. Estaba el orangután meciéndose en una liana, estaba el orangután meciéndose en una liana, cuando llego la orangutana y le agarro la banana...-

La banda sonaba fuerte y compacta. La gente bailaba y se divertía. La Psicóloga bailaba con un yuppie de saco y corbata que la convidó con Pomery. Ambos se movían sensualmente. El segundo tema de los fascinados fue una versión rockabilly, muy acelerada, del del famoso y televisivo dibujito titulado El Correcaminos.

-... si vas por la carretera y escuchas un Bip Bip...-

La banda agitaba al público del Morocco tocando a media maquina, sin despeinarse. La psicóloga y su amigo yuppie tenían contactos físicos "involuntarios", roces casuales. Un cover de Chuck Berry, al estilo early-Beatles, fue el tercer tema de la lista que la banda eligió para su presentación en el boliche gay del downtown porteño. La Psicóloga, su yuppi y el resto de la concurrencia bailaban y bebían al ritmo rocker de Roll Over Beethoven.

- … I'm gonna write a little letter, gonna mail it to my local DJ. It's a rockin' rhythm record, I want my jockey to play. Roll Over Beethoven, I gotta hear it again today. You know, my temperature's risin' and the jukebox blows a fuse. My heart's beatin' rhythm, and my soul keeps on singin' the blues. Roll Over Beethoven and tell Tschaikowsky the news. Roll Over Beethoven rockin' in two by two... Long as she got a dime the music will never stop...Roll Over Beethoven and dig these rhythm and blues... Oh yeah!!…-

6.

Piruchero recibió a su pasajera con una sonrisa y después de saludarla levantó el equipaje y lo llevó hasta su auto. Mientras caminaban por el pasillo del nuevo espigón internacional, el gordo miró de reojo a su clienta y pensó que podía ser alemana o sueca. La mina era rubia, alta, tenía un buen lomo y el inglés que utilizó para saludarlo le resultó duro y raro. Piruchero acomodó el equipaje en el baúl del Peugeot 405 gasolero e inmediatamente después le abrió gentilmente la puerta a la rubia, quien le agradeció con una sonrisa. La autopista tenía poco transito a esa hora de la madrugada.

Amanecía en Buenos Aires y los rosados, los fucsia y los naranjas predominaban en el cielo suburbano de La Matanza (los techos de chapa brillaban bajo la primera luz). Piruchero piloteaba y pensaba en internet. La rubia que transportaba en la cabina de su auto le hizo acordar a una foto sexy que vio en Pescado Rabioso, un blog con fotos de minas en bolas y comics. El gordo divagaba y de vez en cuando espiaba a la rubia por el espejo retrovisor.

La mina tenía puesta una mini y el gordo alcanzaba a mirarle la bombacha blanca y transparente (la mina viajaba con las piernas abiertas). Piruchero se empezó a calentar y entonces decidió prender la radio para distraerse y pensar en otra cosa. La rubia tenía muy buenas piernas. En el equipo Philips con radio FM sonó una emotiva versión acústica en vivo de "My Sweet Lord" cantada por su autor (quizás el guitarrista rocker más grande de la historia del pop).

El Peugeot 405 salió de la autopista 25 de mayo en la bajada de la avenida Leandro Alem. Piruchero manejaba y miraba a su pasajera por el espejo retrovisor. La rubia viajaba en el asiento de atrás del remise y miraba por la ventanilla el paisaje urbano de la Ciudad de Buenos Aires. En un momento la rubia, que se había dado cuenta de la curiosidad del chofer, abrió las piernas y se subió un poco la minifalda para que el remisero tuviera un panorama óptimo de sus muslos y de su bombacha blanca. Esta situación provocó que el gordo se distrajera durante dos o tres segundos (se quedó pegado con la imagen del espejo y dejó de mirar hacia adelante). Un colectivo de la línea 152 hizo sonar una poderosa bocina cuando el choque entre los dos vehículos parecía inevitable.

Piruchero volanteó demostrando sus excelentes reflejos, pero no pudo terminar de controlar su Peugueot, que hizo un semitrompo y se detuvo con una ruidosa frenada unos metros más adelante, con la trompa en dirección contraria a la de la circulación de la avenida Alem y el motor apagado. Pálida por el susto, la rubia le sonrió a Piruchero y se acomodó en el asiento, cruzó las piernas y se puso un bolsito de mano arriba de su falda.

El gordo avergonzado intentó unas disculpas en inglés, chequeó que no hubiera un agente de la policía de transito en las cercanías, puso en marcha su auto y continuó su viaje hacia el Sheraton hotel. Cuando llegaron al hotel un maletero disfrazado de gentleman con galera, abrió el baúl del remise y ayudó a la pasajera a bajar su equipaje.

La rubia le pagó al Piruchero con un billete de cien dólares y no le aceptó el vuelto. Se despidió con una sonrisa y un bye bye (el traslado post aéreo Ezeiza-Retiro cuesta doce dólares). El remisero se quedó sorprendido y contento con esa propina y decidió no trabajar mas por ese día. Se comunicó con la base por intermedio de su handy, informó desperfectos mecánicos en su móvil y se dirigió a un bar cercano a la plaza San Martín para tomar un desayuno. Ya era de día y el sol iluminaba las torres vidriadas del microcentro porteño. El gordo dejó el Peugeot en una playa de estacionamiento cubierta de la calle Paraguay.

7.

En el Morocco cambió el DeeJee y ahora la psicóloga baila con su amigo yuppie música pop de los ochenta: Madonna, Police,Duran Duran, Culture Club, Michael Jackson y Prince mezclados con algo de soul y funk de los setenta.

- Vamos a mi auto, este lugar ya fue- le dijo a la lacaniana el yuppie del traje elegante.

La Psicóloga dejó que su amigo nuevo la lleve de la mano hasta la puerta del bar. Luego caminaron por la calle Hipólito Irigoyen hasta la esquina donde esta la entrada del garage (parking). Bajaron por un ascensor metálico (tipo montacargas) hasta el segundo subsuelo donde está estacionado un Jaguar color negro de dos plazas, modelo 2004. Ingresaron a la cabina y adentro del auto se miraron durante unos segundos sin hablar. La cabina del Jaguar está revestida en cuero negro, el volante y todos los detalles son de madera.

- Mirá lo que tengo acá…- el yuppie se desprendió los botones de la bragueta y exhibió obscenamente su pene. La psicóloga se acercó al pene sin dejar de mirar los ojos del chico elegante (decidió darle unos besitos). El yuppie acusó el contacto de los labios y se endureció aun más. El chico transpira y las gotas corren por su cara y caen sobre la cabeza de la psicóloga que no para de besarlo.

- Me haces doler con los dientes...
- Perdoname…

Esto le pasa a la licenciada solo cuando esta alcoholizada. El chico se puso caliente y le metió la mano por abajo de la bombacha (encontró la superficie áspera del protector diario). Atrás del protector tocó los pliegues húmedos, blanditos y peludos de la vagina de la psicóloga, que no ofrecieron ningún tipo de resistencia a sus dedos. El yuppie transpira y pierde el control de una rodilla que se mueve y choca contra la palanca de cambios. Una luz los encandila por un segundo y se asustan. Un tipo de seguridad uniformado, con una linterna en la mano los mira como un idiota. El chico baja el vidrio de la ventanilla del Jaguar y le dice

- Querés subir ? … podemos hacer una fiestita y divertirnos los tres... esta minita esta rebuena –

La psicóloga aprovechó la situación para meter la cabeza entre sus propias rodillas y así, media escondida, aspiró toda la merca que quedaba en su papeleta.

- Si no se van ya mismo llamo a la brigada… porque no se van a coger a un hotel?

El de seguridad se alejó hablando cosas que en el Jaguar no entendieron. En la lujosa cabina sonaba un CD de The Clash (Sandinistas!).

- Me siento mal, me voy a desmayar- dijo pálida la licenciada – el corazón me late a mil…llama un medico-
- Me estas jodiendo?-
- Me siento mal, no puedo respirar-

El yuppie se asustó (la psicóloga tenía los ojos desorbitados y respiraba con dificultad). Marcó en su celular el numero del SAME (servicio gratuito de emergencias de salud de la Ciudad de Buenos Aires) y le dijo al operador telefónico que lo atendió que una joven estaba descompuesta. Le pasó la dirección del garage, puso en marcha el auto, subió hasta la planta baja donde están las cajas, pagó, salió de las cocheras y en la calle se detuvo. Sacó a la psicóloga del Jaguar, la cargó hasta la puerta del garage y la dejó tirada en la vereda. El yuppie miró para todos lados y no vi a nadie. Se subió rápido a su auto importado de Inglaterra y se fue acelerando en dirección al bajo.

La psicóloga estaba como dormida en la vereda, con los ojos abiertos, respiraba por la boca y transpiraba. Tres minutos después que se fue el Jaguar llego una ambulancia Renault con el logo del SAME y dos paramédicos a bordo, quienes recogieron a la psicóloga y la trasladaron hasta el servicio de guardia del Hospital Fernández (donde ingresó con respirador, suero y sin conocimiento).

8.

Piruchero camina por el microcentro y piensa en su ultima pasajera que le dejo casi ochenta dólares de propina. El remisero tiene puesto siempre un traje oscuro, una camisa blanca y una corbata con el logotipo de la agencia de autos de alquiler para la que trabaja (se especializan en traslados pre y post aéreos, y además alquilan kombis y minibuses). Piruchero tiene 25 kilos de sobrepeso. Obviando este detalle podría pasar por un tipo agradable con un look ejecutivo . Pero su gordura y su pelo siempre despeinado le dan la imagen exacta de remisero porteño. Nunca fue muy prolijo. El gordo siempre anda con los zapatos sin brillo, el saco arrugado, el cuello de la camisa desarreglado y el primer botón desabrochado; el nudo de la corbata flojo y una barba mal afeitada de tres o cuatro días.

En cambio su Peugeot gasolero siempre esta impecable, por adentro y por afuera. Piruchero es un buen profesional. Hace mas de diez años que traslada hacia y desde el aeropuerto de Ezeiza a ejecutivos, artistas y políticos de Buenos Aires. Esta considerado como un laburante “del oficio” por sus compañeros de la agencia. Además de reconocer su profesionalismo, sus compañeros le hacen menciones irónicas (y a veces crueles) sobre sus dificultades sexuales (por esas dificultades el gordo consultó a la psicóloga).

Piruchero disfruta su mañana en el microcentro. Caminó por Florida hasta la Plaza San Martín y ahí se sentó en un banco de madera que esta debajo de un gigantesco gomero histórico. En esa misma plaza, en el año 1990, se construyó el monumento que conmemora a los héroes argentinos caídos en la guerra del Atlántico Sur de 1982; justo frente a la Torre de los Ingleses (una torre monumental con reloj, que el Reino Unido le regaló a la Ciudad de Buenos Aires hace mas de 100 años y se parece al Big Ben).

Piruchero mira la copa del gomero y medita sobre su destino. Después de reflexionar un rato se paró y se dirigió hacia una PC. Frente a la plaza hay un locutorio que ofrece conexión a internet. Piruchero cruzó el único tramo de Florida vehicular y accedió al local. Pidió una máquina, compró una Pepsi Cola y se conectó a la red. Instintivamente tipeó la dirección de su website porno favorito (el gordo es un consumidor tenaz y compulsivo de pornografía on line).

9.

La Psicóloga pasó toda la noche en la sala de guardia del Hospital Fernández. A la mañana siguiente, el jefe del servicio de guardia, un médico joven que la cuido toda la noche, le sugirió que inicie un tratamiento para dejar su adicción a los químicos y le dijo que podía irse a su casa a descansar. En la guardia le dieron agua mineral, varios tés con mucho limón y le tomaron la presión arterial. La psicóloga saludó cordialmente a los médicos y a las enfermeras que la atendieron y a los otros pacientes que pasaron la noche con ella en la guardia y se fue. Todavía estaba un poco asustada y se sentía descompuesta (era la primera vez en su vida que llegaba en ambulancia a un hospital).

Decidió pasear un rato por Palermo y disfrutar la mañana antes de volver a su casa. Caminó en dirección a la avenida Las Heras y llegó hasta el Jardín Botánico. En el Botánico se sentó en un banco de madera cerca de la entrada de Plaza Italia y se puso a llorar.

Un rato mas tarde la licenciada llegó a su departamento y se preparó un baño de inmersión y un whisky doble sin hielo. Mientras se relajaba en la bañadera por su cabeza pasaron velozmente algunas escenas de la noche en el Morocco: las camareras travestidas, Los Fascinados por el Brillo, el yuppie elegante del Jaguar y su viaje en la ambulancia del SAME con respirador, suero y sirena estridente incluida (un moretón azulado en su brazo derecho indicaba la presencia reciente de una aguja).

Salió del baño envuelta en un toallón blanco y se dirigió a la chaise-longue que esta en una esquina de su consultorio (en ese mueble la lacaniana redacta habitualmente sus notas, lee y duerme siestas los días que atiende pacientes). Prendió su note book Sony-Vaio, abrió el Word-Pad y redactó notas sobre distintos tópicos.

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Lunes:

- Pedir hora con la Dra. Masu: comentarle telefónicamente el episodio de anoche (necesito un nuevo tratamiento para moderar -controlar- mi consumo de pala).
- Pedir hora con el Dr. Mascolo: necesito análisis clínicos completos (sangre y orina).
- Averiguar horarios para retomar entrenamiento de Handball en Vélez.

Comprar en Disco: Botellón de agua mineral, Hamburguesas congeladas, Latas de choclo, arvejas y puré de manzanas. Queso Port Salut, Tapas de hojaldre para tarta, Crema de leche, Galletitas de salvado. Protectores diarios, Jabón, shampoo y crema enjuague, Esmalte para uñas, Desodorante, Papel higiénico.

Pagar: Telecom y Aguas Argentinas.

Consultorio (lista de pacientes): 14.40 hs: HighToro. Paciente nuevo! / 15.40 hs: Piruchero (reclamar honorarios adeudados) / 17.40 hs: Ernesto Sábado / 19:00 hs: Rebecca Milans.

Redactar nota sobre identidades alternativas para el editor de "La Neurosis" (entregar SIN FALTA lunes a la noche!!).

*

Título provisorio: El nick, una ilusión del yo.

Entre los usuarios de internet hay una tendencia cada vez mayor a confundir las identidades verdaderas o civiles con los nicks. La identidad de un individuo esta registrada en el Registro Civil y sobre la base de ese registro las autoridades expiden distintos tipos de documentos para que los ciudadanos se identifiquen: Cédula de Identidad, Documento Nacional de Identidad y Pasaporte. Un nick es una identidad alternativa o seudónimo virtual que utilizan los usuarios de internet para registrarse en distintos servicios on line (correos electrónicos, sistemas de publicación personal -web logs o bitácoras-, sistemas agregadores de noticias, mensajería instantánea o pagers, salas de chat y sistemas de comentarios, entre otros).

Muchos analistas e investigadores han señalado que hay una tendencia mundial a confundir o sustituir la identidad real por la identidad virtual en muchos usuarios. Estas sustituciones o confusiones evidencian un nuevo tipo de neurosis emparentada con el consumo indiscriminado de internet (conducta adictiva).

Según Pierre Bourdieu el nombre propio es el certificado visible de la identidad de su portador a través de los tiempos y de los espacios sociales, el fundamento de la unidad de sus manifestaciones sucesivas, y de la posibilidad socialmente reconocida de totalizar estas manifestaciones en registros oficiales, curriculum vitae, antecedentes penales, necrología o biografía, constituyen la vida en totalidad finalizada por el veredicto emitido sobre un balance provisional o definitivo. "Designador rígido" el nombre propio es la forma por antonomasia que llevan a cabo los ritos de institución: la nominación y la clasificación introducen divisiones tajantes, absolutas e indiferentes a las particularidades circunstanciales en la fluctuación y flujo de las realidades biológicas y sociales.

Un nick no implica ningún registro ni institucionaliza una identidad (aun nadie se tomo el trabajo de realizar un registro mundial de nicks en la internet y esa empresa es tan utópica como inabarcable). Un nick no es de ninguna manera un "designador rígido" ni intenta provocar divisones en los flujos o fluctuaciones de ninguna realidad biológica o social.

En general los usuarios geeks son más propensos a confundir las identidades reales con los nicks, en mayor medida que los usuarios que poseen algún tipo de formación humanística. La literatura y la filosofía nos relacionan con ficciones (relatos ficticios, imaginarios o fantásticos) en las que podemos encontrar verdades universales. Las diferencias entre ficción y realidad en muchos casos son muy difíciles de poner en evidencia, pero existen. Los nicks siempre se ubican en una esfera irreal o ficticia, en cambio los nombres propios de los redactores quienes usan esos nicks se ubican en el mundo real. Los nicks no poseen sexualidad y esta es otra característica central de estas identidades alternativas que provocan equívocos y enredos (en muchos casos humorísticos).

La psicóloga releyó la nota un par de veces y dio por concluido su trabajo. No quedó conforme; pensó que ese artículo podría estar mejor redactado, podría citar mas bibliografía y mejores ejemplos, pero estaba cansada y aburrida de pensar en la internet. Se sirvió otro whisky doble y puso en la bandeja giradiscos un vinilo de Los Shakers.

10.

Piruchero fue a buscar su Peugeot 405 gasolero a la playa de estacionamiento, pagó el ticket en la caja y se dirigió hacia el norte, por Avenida del Libertador. El marcador de combustible le indicó que el gas oil se estaba por acabar.

- Bienvenido a la Esso, le dijo una chica sonriente que luce una gorrita con vicera y un uniforme rojo con vivos blancos. Mientras la chica le carga el gas oil y le limpia los vidrios del Peugeot, Piruchero fue hasta el shop. El shop tiene aire acondicionado, unas pocas mesas con sillas fijas; al lado de las cajas esta el kiosko con las golosinas y las galletitas, la maquina de café, las salchichas giran arriba de de unos cilindros de acero y al lado de las salchichas están las hamburguesas con sus condimentos, más atrás hay una heladera enorme con un montón de puertas vidriadas que exhibe gaseosas, cervezas, jugos, yoghuts y sandwiches (empaquetados en blisters de plástico transparente); en la mitad del salón hay una góndola con diarios, revistas y productos para automóviles (franelas, cepillos y líquidos), y atrás de todo están los vinos y los licores.

Piruchero se acercó sigilosamente hasta el sector donde están los whiskys y agarró una botella de Johnnie Walker etiqueta roja de tres cuartos. En un movimiento rápido se la metió adentro del saco. El gordo miró de reojo hacia las cajas y siguió caminando por el salón, haciéndose el distraído. Nadie vio nada. Se acercó al kiosko, eligió un paquete de pastillas D.R.F de mentol, lo pagó y salió rápido del shop. A la chica de la playa le dejó una moneda de un peso de propina, se subió al Peugeot y se fue por la avenida Figueroa Alcorta en dirección a Palermo. En el primer semáforo rojo que lo detuvo, Piruchero sacó un vasito de plástico descartable de la guantera del Peugeot y se sirvió un whisky.

El gordo pasea feliz por Palermo tomando scotch. Piensa en la Psicóloga. En un rato tiene sesión y está un poco nervioso. Piruchero mira por enésima vez el reloj, prende la radio y sintoniza la señal de Metrodance -95.1 FM-, donde suena una versión remixada de Dear Prudence.

Estacionó su Peugeot gasolero en frente a la plaza donde estuvo construida la penitenciaria (Av. Las Heras y Coronel Diaz). El remisero está ansioso. Aun le resultan novedosas, extrañas y excitantes las sesiones de su tratamiento psicoanalítico. Prefiere no acordarse de la ultima sesión, porque si se acuerda se calienta y no quiere llegar al consultorio de la Psicóloga con el pene duro.

El gordo camina por Coronel Diaz y habla solo. Vio una lata de Pepsi tirada en la vereda y sin pensarlo, al mejor estilo Maradona, le pegó un derechazo, con tanta mala suerte que la lata impactó en el culo de una elegante señora cuarentona, vestida con un trajecito beige y tacos, que caminaba unos metros adelante de él. La dama se dio vuelta con cara de odio y lo miró. El gordo puso cara de nada, señaló sutilmente a dos adolescentes que estaban encadenando un scooter a una columna de alumbrado y apuró el paso. Piruchero llegó a la puerta del edificio donde funciona el consultorio de la Psicóloga agitado y tocó el timbre del sexto piso “B”.

11.

Piruchero entró al consultorio, saludó a la psicóloga y se acostó en el diván. Durante los primeros cinco minutos de la sesión se dedicó a mirar el techo (el cielorraso del consultorio está pintado de blanco). Por la cabeza del remisero pasaron palabras, frases, ideas e imágenes pero no habló. Cuando paseaba por Palermo había preparado una estrategia para la sesión, pero como ya le había pasado en otras oportunidades, cuando se acostaba en ese diván sus estrategias discursivas hacían agua. El color blanco del cielorraso, el perfume cítrico de la psicóloga y los ruidos de la avenida Las Heras que se filtraban por la ventana lo hacían reflexionar en otra dirección. O en ninguna dirección. A veces se perdía en disgresiones sin sentido.

- Cómo pasó estos días?
- Bien...

Entonces ocurrió lo que Piruchero temía que podría ocurrir. Las imágenes de la última sesión volvieron con fuerza y nitidez a su cabeza: la psicóloga sacándose el corpiño y la bombacha, la psicóloga invitándolo a penetrarla, la psicóloga clavándole las uñas mientras gemía y lo cabalgaba con frenesí. A pesar de sus intentos de autoreprimirse el Piruchero no pudo evitar una erección fenomenal. La erección fue tan vigorosa que el pantalón de su traje, a la altura de la bragueta, se convirtió en una carpa.

- Señor Piruchero, así no podemos trabajar... por favor, pase al toilette y lávese la cara con agua fría.
- Discúlpeme licenciada... no fue mi intención... ya voy...

El remisero se levantó avergonzado y se dirigió al toilette. En unos minutos regresó y se acostó otra vez en el diván.

- Usted sabe que yo nunca tuve relaciones sexuales con una mujer. Muchas veces me masturbe mientras chateaba con fanaticadelapija, pero siempre tuve dudas de la sexualidad de ese nick... mis amigos del chat sospechan que es un travesti porque siempre esta dispuesta a conversar sobre sexo y le gusta hacer que la gente se caliente. Sabe una cosa... yo nunca me imagine que el sexo fuera algo tan... tan...
- tan que?

El remisero se acomodó en el diván y se aflojó la corbata.

- Tan húmedo. Creo que me enamore de usted.
- Usted sabe muy bien que no es normal que una persona de cuarenta años no haya mantenido nunca relaciones sexuales. Creo que esta terapia puede ayudarlo a encontrar los motivos que le dificultan o impiden relacionarse con las mujeres. Si usted identifica esos motivos, quizás pueda relacionarse con las mujeres de otro modo. Yo pienso que usted podría tener sexo con mujeres si modifica algunas conductas.

El remisero intenta buscar el significado de las palabras de su terapeuta y piensa en una novia que tuvo a los quince años cuando iba al colegio secundario, piensa en las tetas de la telefonista de la agencia, que en verano usa remeras escotadas sin corpiño, piensa en la cajera del supermercado Disco, con la que intercambia unas palabras casi todos los días, piensa en fanaticadelapija y en las fotos de los websites porno, se imagina entrando a la agencia de la mano de una de esas modelos exuberantes y supersexys, ante la mirada atónita de sus compañeros de trabajo.

- Hábleme de su mamá.
- Mamá cocina muy bien- dijo el gordo automáticamente. Yo la voy a visitar todos los domingos y siempre me prepara milanesas con puré o ravioles con tuco… ravioles de verdura con acelga y seso; los amasa ella... los ravioles de mi vieja son una masa…

La lacaniana toma apuntes del monólogo del remisero mientras se mira las uñas (piensa comprarse un esmalte color salmón que vio en la perfumería del shopping).

- Mi mamá siempre se ocupó de nosotros... de mi hermano y de mí, porque mi papá murió muy joven, cuando yo tenia cinco años. Carloncho es mas chico que yo, ahora tiene treinta y siete. El esta casado, tiene dos hijos y nunca tuvo dificultades con las mujeres... siempre tuvo amantes y una vez por semana va al sauna con sus amigos del fútbol.

- Una vez mi cuñada lo pescó en la cama matrimonial con una chica menor de edad y lo amenazó con hacer la denuncia en la justicia. Pero no paso nada, son un matrimonio normal, van al cine los sábados y los domingos van a Luján; mi hermano hace un asado y después de almorzar van a visitar a la basílica. Carloncho siempre me trató de anormal, igual que mis compañeros de la escuela secundaria y mis compañeros de la agencia… la verdad es que me tratan de puto porque nunca me ven con mujeres. Yo nunca tuve novia, pero nada que ver… Puto las pelotas!

- A mí me gustan las chicas, pero soy muy tímido y me da vergüenza encararlas. Mi mamá siempre me dice que salga, que vaya a bailar, que soy buen mozo y simpático, y que alguna se va a enamorar de mí... pero bueno, hasta el día de hoy ninguna chica se enamoro de mí... o si... una vez una pasajera me pidió el teléfono y me escribió unas cartas de amor, fuimos al cine un par de veces, pero nunca me animé a tocarla, ni le di besos, ni le agarre la mano... yo creo que se aburrió de mí. Después no me escribió ni me llamo más.

- Pero no todas las chicas son buenas... usted sabe licenciada, algunas solo quieren casarse para que uno las mantenga... y otras son mas putas que las gallinas. A mi no me gustaría tener una novia y enterarme que se la coje otro tipo... mi mamá siempre me dice que las chicas de ahora no son como las de antes. Mi mamá se casó virgen, ella no me lo dijo, pero yo estoy seguro. Bueno... casi seguro. Siempre lo respeto a mi papá, nunca hubo otro hombre en su vida.

- Yo viví con ella hasta el año pasado... no nos peleamos, pero un día me dijo: Piru... ya estas grande, tendrías que alquilarte un departamento y vivir solo. Al principio me enojé un poco con ella, pero después la entendí y me alquilé el departamento, donde vivo ahora. Yo la llamo por teléfono todos los días, la voy a visitar los domingos y le llevo la ropa sucia para que me la lave porque ella tiene un lavarropas automático y además me plancha las camisas.

Piruchero se incorporó y se sentó en el diván. Miró a los ojos a la Psicóloga y le dijo:

- Usted se enamoró de mí?
- Señor piruchero, le pido por favor que no se confunda. Considere que lo que sucedió durante la última sesión es parte de este tratamiento psicoanalítico. Yo no estoy enamorada de usted, ni nunca voy a estar enamorada de usted. Usted es mi paciente. Existen códigos de ética profesional. Yo utilizo metodologías de análisis experimentales y mi iniciativa de pasar a la acción fue con el único objetivo de provocarle un shock emocional-sexual, cuya finalidad fue estrictamente terapéutica.

- Yo estoy comprometida con su salud mental y con este tratamiento. Creo que por hoy es suficiente y vamos a dejar. Antes de que se vaya le voy a decir algo para que lo piense durante la semana y lo conversemos en la próxima sesión: si usted quiere avanzar y profundizar esta terapia, usted tiene que venir aquí a enchastrar a su mamá... me entiende? Usted la tiene idealizada. Recuerde las cagadas que se mandó con usted cuando era chico o cuando era adolescente y me las cuenta en la próxima sesión, OK?

Ah! me olvidaba... hoy me va a cancelar los honorarios que me adeuda?

El remisero puso cara de nada, se paró y se acomodó el traje.

- Le prometo que la próxima sin falta le cancelo... La agencia todavía no nos pago la ultima quincena.
- Por favor Piruchero, si la próxima no cancela su deuda no hay sesión. Hasta la semana que viene y que la pase bien!

El gordo salió del consultorio aliviado y confundido.

- Quién carajo es esta atorranta para pedirme que enchastre a mi vieja? A mí me parece que lo único que le interesa a esta licenciada es la guita... la guita y la pija... tiene razón Carloncho... las minas son todas putas-. El gordo hablaba solo mientras caminaba por Coronel Díaz. Caminó hasta el shopping Alto Palermo y entró al McDonalds a comerse una hamburguesa completa (se compró el combo que trae papas y gaseosa grande).

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19 Septiembre 2005

Tango Progresivo

Penelope Glamour es la guitarrista en una banda under que se llama Samurai Porno (hacen una mezcla de rocabilly, funk y candombe, y le meten unos toques electrónicos remixados con una notebook i-Mac). Tocan por los bares de Pocitos que están pegados a la rambla. Penelope no está pasando un buen momento (su novio la dejó esa noche por otra minita que toca el bajo en una banda de reggae). Penelope salió de Montevideo News muy alterada. En la disco bebió mas de la cuenta y justo antes de salir se encontró con una dealer en los sanitarios. Le compró una papeleta de trescientos pesos, que equivalen a unos diez dólares estadounidenses. La dealer tenía el pelo rojo y un brazo tatuado con un dragón alado que echa fuego por la boca (la pelirroja le dijo que el contenido de la papeleta procedía de Bolivia y era la mejor calidad que se podía conseguir en Montevideo).

Penelope quería seguir de gira; quería mas música, diversión y sexo. Quería olvidarse de ese idiota que la dejó; y no era el primer tipo que la dejaba así, tirada. La guitarrista se enamoraba de cualquier idiota, todo el tiempo. No necesitó mirar su reloj de plástico Cascio para darse cuenta que era muy tarde (o muy temprano). El cielo se puso celeste y no se veía ninguna estrella, solo se veían algunas nubes violetas y otras naranjas. Penelope tuvo dificultades para llegar hasta su moto, porque además del whisky cargaba una Fender Telecaster (USA, 1971) adentro de un estuche duro. A la guitarrista le costaba mantener el equilibrio cuando caminaba alcoholizada. Penelope puso en marcha su Suzuqui de ciento venticinco centímetros cúbicos de una patada y el motor explotó con su ruido característico. La moto, que estaba bastante abollada por algunas caídas ocurridas siempre en horas de la madrugada, partió hacia un disco pub cercano a la plaza independencia, en Ciudad Vieja.

En ese pub hay fiesta hasta las diez, pensó Penelope cuando cruzaba la ciudad. El viento en la cara la hacía lagrimear (ella nunca usa casco). Llevaba la Fender colgada de la espalda y manejaba incómoda, pero estaba acostumbrada a trasladarse con su guitarra. Pensó en la papeleta que llevaba en el bolsillo de su jean. Pensó que esa noche tenía que ser una noche especial porque en una semana iba a cumplir venticuatro años. Penelope tuvo una idea que primero la alteró y después la puso ansiosa. No lo había hecho nunca antes, pero sospechó que esa madrugada se iba a animar. Quería llegar a ese pub de otra manera. Ella era una power girl y se lo iba a demostrar a todos los habitués de ese bar.

- Hoy elijo yo, pensó.

La guitarrista sonrió. Unas cuadras antes del bar, en una esquina oscura, vió una farmacia de turno y paró. Dejó la moto prendida y la Fender apoyada en la vereda. Tocó el timbre y un cuarentón medio dormido abrió la mirilla enrejada y le preguntó que necesitaba.

- Dos jeringas descartables.

Penelope Glamour partió motorizada hacia su destino bailable acelerando a fondo la Suzuqui y esquivando milagrosamente a una pareja que cruzaba la calle, por la mitad de la cuadra.

*

El motor de la Suzuqui ruge por la avenida 18 de julio. La ciudad duerme y las primeras luces del alba iluminan la Plaza Independencia y el monumental mausoleo que rememora a Artigas (el gaucho Artigas es la figura política más importante de la República Oriental del Uruguay). Penelope cruzó la Ciudad Vieja, vio los barcos y los edificios del puerto y también el color amarronado del Río de la Plata.

Ya de día Penelope llegó al "Marquee", un bar que convoca noctámbulos relacionados con la escena del rock y del teatro under. Actores, filósofos de cabaret, productores, músicos, chicas divertidas y otras especies de lumpenaje urbano beben alcohol y escuchan música funk, soul y disco en ese club. La guitarrista de Samurai Porno cortó la electricidad de la moto y volvió el silencio.

Empujó la Suzuqui hasta una columna de alumbrado publico y cuando la estaba encadenando, escuchó unas voces alteradas. Penelope vio a un travesti discutiendo a los gritos con un policía, al lado de un patrullero donde había dos agentes más. Penelope penso en las papeletas que llevaba en el bolsillo del jean y en las jeringas que tenía en el estuche de la guitarra. Pensó en descartar todo, pero se distrajo mirando al travesti: una diosa de casi un metro noventa de alto que usaba una peluca negra con reflejos rojos, larga y con rulos hasta la mitad de la espalda. Lucía radiante, maquillada como para ir a un casamiento o para entrar a un set de televisión. Arriba tenía puesto un chalequito de cuero negro, abierto, sin corpiño, con sus dos voluminosas y siliconadas tetas al aire. Abajo una bombachita de encaje negro, ligas, portaligas, medias red y zapatos de charol con tacos aguja.

La morocha estaba furiosa. Un policía intentaba calmarla, en un momento le agarró un brazo. La morocha se descontroló y respondió con un empujón. El vigilante fue a parar arriba del motor del patrullero. Entonces se bajaron los otros dos funcionarios del orden y avanzaron sobre la morocha. El travesti tuvo tiempo para escaparse, pero decidió enfrentar a los policías que se le venían al humo y se armó una gresca. Entre dos policías intentaban sujetar a la morocha, mientras que el tercero pretendía esposarla. Penelope se acordó de una película de Almodobar y sonrió.

La morocha forcejeó con las autoridades hasta que provocó que todo el grupo rodara por la vereda y así logró zafarse. El policía mas gordito del grupo intentó acercarse al travesti, pero fue sorprendido. La morocha sacó un nítido “cross” de derecha que se estrelló contra la mandíbula del suboficial. La violencia del impacto hizo que el gordo diera dos pasos hacia atrás y luego cayera al piso, como una bolsa de papas. Los otros dos policías se olvidaron del travesti (que ahora tenia la peluca en la mano y lucía peladito con una cicatriz arriba de la oreja) y asistieron a su compañero que se quejaba dolorido desde el pavimento y se agarraba la cara con las dos manos. El ahora pelado con tetas sangraba por la nariz, y miraba desafiante a los policías.

– Vigilantes, déjenme laburar ... no me jodan más!

Los dos agentes que quedaban en servicio ni la miraron, aunque la escucharon y se hicieron los distraídos. Estaban muy ocupados ayudando a su compañero a llegar hasta el móvil. El travesti se puso la peluca como un sombrero y se alejó caminando lentamente. Penelope terminó de encadenar rapido la moto, cargó la Fender y caminó hacia el bar. Sintió en la cara el aire fresco de la mañana. Las nubes se pusieron naranja fluo y sólo en los contornos se veía el violeta y el magenta. La guitarrista bajó rápidamente las escaleras hasta el subsuelo donde funcionaba el "Marquee" y entró decidida. En el bar sonaba el standard Rock´n Roll Music de Chuck Berry, en la conocidísima versión acreditada a The Beatles, pero que en realidad, es un cover cantado por John Lennon. Una bola de humo y vicio le dieron la bienvenida. Penelope Glamour volvió a la noche para divertirse.

*

El Marquee es un club oscuro, decorado con imágenes y objetos kitsch. Habitualmente en ese sótano se juntan unas cien personas entre las dos y las tres de la mañana, pero a la hora que llego Penelope los presentes eran muchos menos y disfrutaban cómodos las instalaciones del bar. Una DJ con anteojos negros de carey se ocupaba de las bandejas y ponía viejos vinilos de música Soul apenas remixados.

El rojo Bermellón es el color que predomina en las alfombras, en las paredes y en el techo de perfiles esmaltados y bovedillas de ladrillos a la vista. Los artefactos de iluminación son de tela decorada, con luces muy tenues y amarillentas que apenas iluminan las mesas. La barra esta revestida en cuero negro y tiene espejos incrustados (es siempre el lugar más animado y divertido). Hacia el fondo del local hay una pequeña pista, que se convierte en escenario cuando toca alguna banda, o cuando actúan grupos de clowns, varieté o vodevil.

Atrás de todo hay un pequeño reservado con sillones, donde la luz se hace aun más tenue y donde la gente se pone cariñosa y a veces libidinosa. En las paredes hay fotos en blanco y negro de sonrientes pin ups y drags queens, afiches de conciertos de rock (hay uno muy grande de Frank Zappa & The Mothers of Invention, live in Hamburg, November 17th 1969, con una gráfica psicodélica), afiches de cine bizarro y tapas de comic-books de los años cincuenta .

Penelope se distrajo mirando un monitor que colgaba del techo. Vió las imágenes de un video japonés, en donde un monstruo con aspecto de dinosaurio de plástico intentaba comerse a una señorita de rasgos orientales. La actriz perdió la camisa por culpa de la ferocidad del combate, sin embargo continua peleando en corpiño, sin despeinarse. Justo arriba de la pista cuelga una bola espejada que gira y provoca que miles de puntitos de luz blanca brillen y se muevan por la oscuridad del bar. En la barra hay un cilindro finito de acrílico lleno de un liquido amarillento fluorescente que burbujea y echa un espeso humo verde . Tubos de neón rojos y azules decoran la parte de atrás de la barra, donde botellas con licores de todas partes del mundo son manipuladas con habilidad por un barman negro de pelo corto y enrulado, que tiene un piercing en la nariz y un pin redondo con la cara del negro Rada prendido en la remera de algodón sin mangas, con colores rastafaris. El moreno agita la coctelera con sensualidad.

Penelope Glamour saludó al barman con una sonrisa y fue hasta el guardarropa donde dejo su campera de jean y su Fender Telecaster. Luego se acercó a la barra y pidió un cuba libre sin hielo. La guitarrista ahora mira el bar desde la barra sin reconocer a nadie. En realidad todos le resultan conocidos y extraños al mismo tiempo. Penelope esta familiarizada con el ambiente bohemio de los bares de Ciudad Vieja. Ella está ansiosa pero aun no está decidida a inyectarse la coca. Nunca antes lo había hecho. Hacía casi un año que la aspiraba, desde que empezó a tocar con los Samurai Porno o desde que empezó a salir con ese idiota que se la hizo probar por primera vez; desde que se fue definitivamente de la casa de sus padres a vivir en una pensión en Pocitos. Su ex novio no solo le hizo probar la pala, también le hizo probar el sexo grupal, el rythm and blues, el ácido, el be-bop, el rock´a billy y una variedad de cocktails con Vodka y Ron. Penelope se mira los brazos y los ve demasiado sanos como para pincharlos; siente una sensación extraña, tal vez un poco de miedo. Pero al mismo tiempo la idea de inyectarse la excita.

La DJ baila y sigue poniendo Soul y Funk acelerado. En el Marquee suena una vieja versión de Sex Machine, que arenga a todos los presentes a bailar. El cuba libre le dio un poco de asco, pero no lo dejó. Un tipo pasó muy cerca y le rozó el culo. La guitarrista lo miró y el tipo le mostró la lengua, sonrió y siguió caminado. El tipo usa el pelo platinado cortito, parado y desmechado. Penelope bebió demasiado, esta mareada y su cabeza va a mil, piensa que le gustaría tener sexo con algún tipo de ese bar. Se tomó de un sorbo el resto del trago y vio que el tipo del arito la estaba mirando y le sonreía. Penelope le sonrió sin saber bien porque. El rubio platinado bebía y hablaba animadamente con otro tipo en la punta de la barra.

*

Penelope Glamour pensó en pedirle al barman otro cuba libre pero se arrepintió. Le pidió una cucharita de té. El negro que agita la coctelera del Marquee se la dio sin preguntarle nada. La barra estaba despoblada y la fiesta agoniza en ese antro bailable del casco histórico de Montevideo. El rubio del pelo platinado pasó otra vez por al lado de la guitarrista y volvió a rozarla intencionalmente (la mano del tipo esta vez rozó la cintura de la guitarrista).

- Qué querés pendejo? le dijo Penelope y lo miro a los ojos.
- No te enojes linda... tenés fuego?
- No fumo, tengo ganas de divertirme.

El rubio la miró lascivamente y le mostro los dientes haciendo una mueca que intento ser una sonrisa.

- Querés tomar algo? dijo el tipo mientras le miraba las tetas.

La DeeJay puso un vinilo de Santana; una versión de Black Magic Woman que cambió la onda del bar (se puso latino).

- No quiero tomar nada, vos querés ir a pasear en mi moto?

El rubio platinado quedó descolocado.

- Ahora?
- Si, ahora... no te gustan los paseos de madrugada?
- Prefiero el sexo de madrugada, replicó el tipo y se sentó al lado de Penelope.
- Querés ir a pasear conmigo... si o no?
- Y donde iríamos?
- Primero vamos a la rambla a mirar el río, después vemos...

El rubio platinado se tomó unos segundos para estudiar detenidamente la fisonomía de la guitarrista. Penelope usa el pelo corto negro azulado. Es chiquita, trigueña, tiene buen lomo y un look criolla-punk. Esta maquillada y tiene puesto un pantalón de jean negro gastado y bastante apretado y una camisa blanca transparente que insinúa un corpiño negro. En el cuello tiene un pañuelo de seda rojo con listones blancos (usa un pin de Patty Smith en la solapa de la campera y en una oreja tenia cuatro o cinco aritos).

- Ok, vamos a pasear en moto.
- Esperame un toque, que ya vuelvo.

Penelope fue hasta el baño, bajo la tapa del inodoro y se sentó. Se quitó el cordón de una de sus zapatillas Nike y se lo ató fuerte arriba del codo de su brazo izquierdo ayudándose con sus dientes. Sacó la papeleta de la cartera y puso la mitad de su contenido en la cuchara. Uso el agua que chorreaba por los azulejos desde el botón del inodoro para cargar la cucharita y uso un fósforo que estaba en el piso para mezclar. Rompió el pack de plástico de la jeringa descartable y la cargó. Penelope se sorprendió de su decisión; no sabía bien porque, pero estaba segura. Tardó menos de diez segundos en aplicarse el fix. Se desató el cordón y sintió un sudor frio en la nuca que la estremeció. Tiró la jeringa y la papeleta con el resto de la merca al tacho de los papeles y se miró en el espejo, se arreglo el pelo y salió del baño. Penelope se sintió como Travolta en Pulp Fiction y se dirigió a la barra con una onda super-power. En el Marquee se escuchaba la guitarra de Santana.

- Oye como va... mi ritmo...

Penelope Glamour cruzó el bar eufórica y llegó hasta la barra donde la esperaba el rubio platinado.

- Vamos? - el rubio asintió con la cabeza y ambos se dirigieron hacia la puerta.

La guitarrista de Samurai Porno sintió en el pecho los chorros de sangre que su corazón bombeaba con fuerza a ritmo acelerado (salió del bar concentrada en su taquicardia, olvidándose que su Fender Stratocaster estaba en el guardarropa del Marquee). El sol de la mañana de Montevideo sorprendió a la pareja trasnochada caminado por una calle empedrada. Penelope desencadenó la Suzuki de ciento cincuenta centímetros cúbicos y la puso en marcha de una sola patada. El rubio se subió atrás y se agarró de su cintura. Penelope dirigió la Suzuki hacia la rambla. A esa hora la ciudad estaba desierta y por sus calles de suaves pendientes no circulaban autos.

El Río de la Plata apareció brillante por detrás del mercado del puerto (vieron un ferry de Buquebus entrar a la dársena). En segundos los dockes que construyeron los ingleses y las viejas grúas móviles y giratorias quedaron atrás. La moto aceleró a fondo por la avenida que bordea la rambla violando las luces rojas de los semáforos.

En Montevideo el horizonte del Río es amplio y curvo (el horizonte es algo así como la otra orilla del Río). Primero el Parque Rodó y luego Pocitos y sus playas, luego el Yatch Club y Punta Carretas quedaron en el espejo retrovisor la moto. Mientras piloteaba Penelope experimentó una extraña sensación de libertad. Aceleró a fondo hasta que la Suzuqui no pudo andar mas rápido. El rubio platinado sentió miedo y se apretó contra el cuerpo de la joven guitarrista. Penelope en una maniobra brusca y arriesgada dejó de circular por el pavimento y se subió a la vereda. Ahora la moto circulaba por la rambla a mas de cien kilómetros por hora esquivando en zig zag los cestos basureros y las columnas de alumbrado.

- Pará... por favor, gritó el rubio con desesperación y se apretó con mas fuerza contra la humanidad de Penelope, que se excitó con ese abrazo y volvió a la calzada esquivando por centímetros a un auto estacionado. Penelope soltó una de sus manos del manubrio y buscó la entrepierna del rubio. No solo notó que su pene no estaba duro: una tibia y abundante humedad le informó que su acompañante se había orinado encima.

- Pará... te lo suplico - le dijo al oído entre sollozos.

Penelope disfrutaba su poder (ahora el rubio era suyo). Hubiera preferido llevar un pasajero más valiente y atrevido; un pasajero que se hubiera animado a desprenderle el cinturón, a explorarla y hasta a hacerle el amor arriba de su moto. Pero no; llevaba a bordo un cagón platinado.

- Los tipos son todos unos cagones - pensó.

Metió un rebaje de quinta a cuarta velocidad y dobló una curva cerrada inclinando la moto casi hasta rozar su rodilla contra el pavimento. Salió de la curva acelerando y cantando una de sus canciones favoritas:

- I am he as you are he as you are me and we are all together / See how they run like pigs from a gun/see how they fly / I'm crying / Sitting on a cornflake / Waiting for the van to come / Corporation T-shirt, stupid bloody Tuesday / Man you've been a naughty boy / you let your face grow long / I am the eggman / they are the eggmen / I am the walrus / Goo goo g' joob...

A lo lejos, entre las nubes, vio el viejo hotel de Carrasco. La Suzuki brillaba en la rambla de Carrasco y se proyectaba velozmente en el espacio bordeando el Río de la Plata. Penelope y el rubio platinado viajan a mas de cien kilómetros por hora. La guitarrista disfruta sádicamente de su aterrorizado y sumiso pasajero. Penelope piensa en su ex-novio (el idiota que la abandonó por una bajista de una banda de reagge) y acelera más. Esa situación la excita de una manera extraña. Muchas sensaciones y pensamientos al mismo tiempo, muchos cubalibres, mucha locura. Siente el calor del cuerpo del rubio. La guitarrista no esta concentrada en el manejo de la moto (ni siquiera mira para adelante). Penelope mira un avión blanco que acaba de despegar del Aeropuerto Internacional de Carrasco. Un Boeing 737 con el logo de Aerolineas Argentinas provoca un estruendo que espanta las gaviotas de la playa y tapa el ruido del motor de la Suzuki. Penelope mira como el avión se aleja cortando el cielo transparente y levemente rosado del amanecer uruguayo. Escucha primero una bocina y luego una frenada demasiado cerca. Después un ruido fuerte, como de huesos rotos y no se acuerda nada más.

- … un camión contratado por la Dirección de Medio Ambiente y Ecología del Muy Ilustre Municipio de Montevideo, destinado a la recolección de residuos en el área urbana, que venía circulando por la Rambla desde Carrasco hacia Pocitos, embistió a una moto en la que viajaban dos jóvenes que recibieron heridas de distinta consideración y que actualmente se encuentran internados en una sala de cuidados intensivos del Hospital de Clínicas … (fragmento de la locución del periodista Washington Diaz , transmitida por la señal de la emisora Oriental FM 101.5 en el resumen de noticias de la hora ocho).

*

La sala de terapia intensiva está en silencio y a media luz. Los pacientes que permanecen internados en ese sector del hospital están conectados a distintos aparatos que monitorean sus funciones vitales y son alimentados por sondas (algunos utilizan respiradores que les bombean oxigeno). En el fondo de la sala una enfermera aburrida juega al tetris en su teléfono celular. Dos médicos vestidos con conjuntos de camisa y pantalón color verde agua conversan en voz baja al lado de la camilla donde reposa una joven que tiene la cabeza vendada (ambos usan zapatos blancos y el estetoscopio colgado del cuello).

Uno de los médicos tiene un reloj pulsera Rolex de acero inoxidable, que marca las tres y veinte. La sala tiene instalado un poderoso equipo de aire acondicionado que mantiene la temperatura en 21 grados centígrados. Una ventana cuadrada con carpinterías de aluminio pintadas con esmalte sintético amarillo permite ver la noche estrellada y las siluetas negras de algunos edificios.

Nota del Autor: Esta entrada está dedicada a la memoria de Nicolino Locche , abanderado del deporte argentino.

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17 Agosto 2005

21. Ciudad Violenta

La película se titula "Todos quieren a Minerva". Minerva es la estrella y tiene un elenco de sesenta y nueve co-estrellas masculinas. Henry García es el director del film. Un teatro de Mar del Plata es la locación que se utiliza para el rodaje. El escenario está todo pintado de rojo y los decorados tienen un look circense. Una cama de bronce antigua está en el centro de la escena. El telón se levanta lentamente y la música comienza a sonar. Millones de puntitos de luz disparados por un potente reflector se reflejan sobre nosotros. Unos segundos de expectativa indican que algo esta por suceder.

Un hombre (con zapatos y medias tres cuartos) entra en la escena sosteniendo un ramo de rosas rojas. Otro hombre con bigotes camina luciendo solo un sombrero mexicano. Un tipo alto entra hablando de futbol con otro petiso y barrigon (ninguno de estos actores usa pantalones ni calzoncillos). Hay cámaras por todas partes; grúas y carritos que llevan cámaras sobre rieles y técnicos que siguen los movimientos de las cámaras con atención. Todos los miembros del equipo gesticulan y hablan entre ellos utilizando equipos portátiles transistorizados, con auriculares y micrófonos. El director corre por al lado de los técnicos y grita sus indicaciones utilizando un megáfono. Cerquita del escenario, algunos periodistas que pertenecen a medios especializados toman fotografías del back-stage.

Yo estoy parada en una esquina, tomando notas en un cuaderno de tapas duras, actuando como si fuera una periodista y temiendo que en cualquier momento me descubran y me echen a la mierda. En ese momento se hizo un silencio y entró Minerva a la escena, utilizando una puerta giratoria de vidrios espejados. Inmediatamente bajó una escalinata de acrílico brillante (en el teatro se escuchan gritos y aplausos). La diva se pasea por el centro del escenario con su mejor sonrisa y grita:

- Hola a todos, muchas gracias por venir! - mientras levanta su brazo y saluda a la platea.

Minerva tiene un vestido muy escotado y apretado que insinúa sus lindas tetas. Sonríe y se exhibe frente a las cámaras, que la fotografían desde todos los ángulos; está luminosa. Se quita rapidamente toda la ropa. Una muchedumbe de actores se amontona a su alrededor. Ella desaparece y reaparece entre los cuerpos de los hombres que la rodean. Minerva está concentrada en su trabajo, sus ojos claros brillan. En un instante ella me descubre y por un segundo nos miramos. En su cara veo la verdad, a pesar de todos esos tipos que la rodean, ella esta completamente sola.

Ella sabe que ese es su obsceno destino y lo acepta. Que Henry García esté rodando una película con ella como objeto de deseo es lo que menos le importa. A ella le están pagando por su trabajo en este rodaje y ella es una profesional - sabe que existen cuestiones éticas -. Yo pienso que soy mucho más parecida a Minerva de lo que imaginé. Ahora está en la cama absolutamente disponible para todos esos actores. Está en el centro de la escena (ella es la estrella y comanda el acto). Su frente suda y percibo las tensiones de su cuerpo. Ella esta ahí. No hay diálogos, ni frases, ni palabras. Solo cuerpos. Para mi, esta experiencia no es como mirar una película pornográfica: es como presenciar un show de boxeo en el Luna Park.

Los tipos se ocupan de ella de uno en uno, de a pares, de a tres a la vez. Algunos actores se meten adentro de Minerva para buscar o encontrar lo que ellos piensan que ven en ella (y tal vez quieran llevarse un pedazo de ella). Otros se dejan llevar por un espíritu de equipo, buscando un sentido trascendente en ese acto, descubriendo que sus almas se relacionan en los limites de esta sociedad hipócrita y aqui -a su lado-, no se sienten tan solos. Algunos actores tienen otras motivaciones: quieren ser estrellas pornográficas masculinas y entonces aprovechan esta situación para demostrar lo que son y lo que tienen, sabiendo que en cualquier otra circunstancia esa mujer los despreciaría.

La escena es muy cruda y muestra todo lo que existe en el deseo de la humanidad y todo lo que se puede hacer, si es que alguien lo permite. Henry García lo permite en este film, como también lo permite Minerva, que esta trabajando (ella además de actriz es una trabajadora, aunque muchos intelectuales de izquierda y de derecha moralistas y prejuiciosos desprecien a los trabajadores del espectáculo por frívolos y faranduleros). En este escenario el decoro se cae a pedazos, la timidez se asesina, la ingenuidad no existe. Minerva se sonríe, se mueve y se acomoda. Ahora la cámara hace un "travelling" desde su cara hasta su ombligo y sigue para abajo, y la fachada se cae.

Qué es lo que queda registrado en la película de treinta y cinco milímetros que el director expuso a la luz de los reflectores de ese teatro? Minerva es una perra, interpreta a una perra y trabaja de perra. Es una película violenta, como cualquier ciudad (como cualquier sociedad).

La naturaleza privada del acto sexual es fundamentalmente desesperada y demuestra la subjetividad de los participantes; pero cuando se hace en forma pública, bajo una parrilla de luces de miles de watts, revela lo reducibles que son los seres humanos, nacidos para ganar dinero y educados religiosamente para morir; quienes aprovechan ese interín llamado vida para fornicar y sentirse vivos.

El ultimo actor es un negro y se monta a Minerva con vigor, destreza y plasticidad. Cuando la cabalga mira a su alrededor, como si desde esa posición ventajosa y privilegiada pudiera divisar lo que él necesita. Ahora el negro se fue. Minerva está sola, tirada en la cama de bronce. Ella es una torre en el centro del escenario y su sueño esta construido por el poder de una erección perfecta. Ella es el hombre que ve todo y que nunca es visto. Ella mira la platea y sonríe. La cámara fotografía detalles de su cara y de sus ojos. La cámara se acerca hasta casi rozar la cabeza de la actriz.

El director luce distendido, prende un cigarrillo y comenta con un asistente una vieja escena de un film de Pasolini. El teatro se vacía, y los espectadores (técnicos, periodistas, actores y curiosos) se dispersan. Yo tomé todas las notas que pude adentro del teatro y después fui hasta un bar a seguir escribiendo todas las sensaciones que tuve mientras miraba la filmación. Me gustaría utilizar estas notas para redactar una entrada y publicarla en mi bitácora.

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17 Agosto 2005

20. La Mujer Sentada

Raúl Damonte Taborda o Copi nació en Buenos Aires en 1939 y murió en París en 1987. Copi dibujó historietas, redactó cuentos y novelas y fue reconocido por su obra como dramaturgo (además fue actor y humorista). Fue un provocador revulsivo que debajo de sus miles de máscaras tenía una sensibilidad que muy pocos artistas pueden exhibir o demostrar.

Copi fue el autor teatral argentino más influyente de las ultimas décadas, a pesar de la poca difusión de sus trabajos. En Buenos Aires solo se estrenaron cuatro obras suyas : La Noche de la Rata (Payro), Una Vista Inoportuna (San Martín - Martín Coronado), La Mujer Sentada (San Martín - Casacuberta) y Cachafaz (Club del Vino). Editorial Anagrama publicó en español La vida es un tango (novela) y Las viejas travestis (cuentos) y La Internacional Argentina (Novela). A los seis años ya era un exilado por la actividad política de su padre. Primero en Montevideo y luego en París. Despuás de la caida del presidente Arturo Frondizi (1962) Copi retornó a París, donde se radicó definitivamente.

Entre los años sesenta y setenta formó parte del grupo Tse, integrado por artistas argentinos exilados en europa. En 1969 estrenó en París su polémica obra Eva Peron, con un travesti en el papel protagónico, y poco tiempo después El Homosexual y su Dificultad para Expresarse; en 1973 Las Escaleras de Sacre Coeur y la primera versión de La Mujer Sentada, basada en un comic suyo de gran repercusión, que era publicado en un importante semanario político de Paris (Le Nouvel Observateur). En 1985 estrena Una Visita Inoportuna (una ácida parodia autobiográfica que cuenta la muerte de un viejo actor - maestro de actores, homosexual y drogadicto - por causa de HIV-Sida); montaje en el que interviene el director Jorge Lavelli y el escenógrafo Roberto Plate (ambos argentinos). Su ultimo texto teatral fue Cachafaz, obra que Copi no llego a ver puesta en escena. En 1987, poco antes de su muerte, recibe el Gran Premio de Literatura Dramática otorgado por la alcaldía de la ciudad de París, un reconocimiento muy importante en el mundo del teatro.

Yo tuve la oportunidad de ver la versión argentina de La Mujer Sentada, que hicieron la actriz Marilú Marini y el actor y director Alfredo Arias, con la escenografía de Roberto Plate en 1997. Además de representar el mudo delirante, sexual y político de Copi, esta obra fue concebida como un cálido homenaje de sus amigos y compañeros actores, realizado en el Teatro Municipal San Martín (ubicado en la mitológica avenida Corrientes). El exilio, la identidad y el lenguaje fueron los temas centrales de la versión que adaptó y tradujo Arias al español (el texto original está en francés). Un elenco heterogéneo de personajes integrado por lesbianas, travestis, pollos, perros, intelectuales de izquierda y psicoanalistas se cruzan en vertiginosos diálogos disparatados, absurdos y corrosivos, que remiten al humor de Nini Marshall y Hugo Sofovich .

El personaje central de La mujer sentada representa todas las frustraciones de la mujer: tiene hijos deformes, su marido la engaña (hace años que no le sonríe, ni la toca en la cama), no tiene vacaciones ni amigas, no tiene ni siguiera un nombre propio, todo le sale mal y esta condenada a envejecer conversando con seres perversos y alucinados. Copi la definió como alguien de una ignorancia genial, que dice cosas sobre sexo con una violencia increíble, y puede ser cómica, patética o metafísica sin siquiera proponérselo. La escenografía de la obra representaba con exactitud el hall central del Teatro Municipal San Martin, evocando su carácter institucional y político, quizás para que no queden dudas que Copi y sus personajes pasaron por Buenos Aires y convirtieron ese ámbito solemne en un cabaret, donde la mujer sentada brilló como una vedette punk.

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